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Terra
La Coctelera

Yo también nací en el 72

1972 fue un año grande.

Se estrenaron "The Godfather", "Everything you wanted to know about sex...", "The getaway", "Sleuth" y "What´s up doc".

Y nacimos Blythe y yo, pero ahí acaban nuestros parecidos.

Ella nació en Cincinnati y yo por aquí, ella vivió un año, la retiraron del mercado y hasta 2000 no reapareció. Yo he vivido todos estos añitos, sin comebacks espectaculares. Ella tiene unos ojos mucho más grandes, ha aparecido en la portada del WWD, ha logrado que muchos diseñen para ella y que se publique un libro que ilustra la fascinación de muchos por esta treintañera.

Esta muñeca de ojos tristes me gusta y eso que nunca he jugado con muñecas. Como buena niña de pueblo, yo me mataba con la bicicleta, recogía moras y poleo, me subía a los árboles, inventaba canciones y bailes, fundaba clubs secretos y pretendía cocinar con hierbas, e ignoraba las muñecas. Como un personaje de Enid Blyton pero sin comer galletas de jengibre.

Ahora me interesan más los muñecos. Hace años me compré un Ugly Doll. Me gusta ir a ARTOYZ. Quiero los de la exposición de Murakami que ha inaugurado hoy Casa Asia. No sabría qué hacer con ellos, pero me gustan y los quiero.Qué le vamos a hacer,acertar con el timing nunca ha sido lo mío. Eso sí, nací (Blyhte y yo nacimos) en un año insuperable.

Three on the Bund

Estuve este verano en Shanghai en un viaje relámpago. Llegué lloviendo de noche y me alojé en la planta 40 de un macrohotel. La ciudad, la hermosísima ciudad, estaba a mis pies mojadita e inmensa. Qué felicidad: es que a mí me emocionan los paisajes urbanos, los naturales sólo los disfruto en compañía. Y de la buena.

Shanghai me parece una maravilla; además de la consabida arquitectura espectacular del desarrollismo chino, conserva edificios de la primera mitad de siglo que son una hermosura y dónde se están mudando norteamericanos y europeos fascinados por lo que está pasando allí. Edificios que nos remiten al Shanghai que tenemos en la mente, que es un lugar donde hasta ahora (que parece que China está a la vuelta de la esquina) la mayoría teníamos a Shanghai.

Allí siempre se va por poco tiempo porque se suele ir a trabajar. Por ello, hay queapostar porcaballo ganador. Si sólo tienes unas horas libres, una opción es pasarlas en el Three on the Bund. Es un edificio colonial rehabilitado frente a los edificios más disparatados de la ciudad. Allí está el Whampoa Club, un restaurante fastuoso donde puedes comer pollo al vino escondido bajo una montaña de hielo o dumplings rellenos de sopa.Todo muy voluptuoso y muy imprevisible. Y en un entorno muy Wong Kar-Wai meets Architectural Digest.

Tras la comida,al Spa Evian, en el mismo edificio. La unión de Evian y Spa sólo puede proporcionar alegrías.
Y después de estas dos experiencias de la nueva China postcomunista, es posible reunir fuerzas para aguantar la humedad, las falsificaciones, el tráfico infernal, el desmadre inmobiliario, la sobreabundancia de Pradas y los aeropuertos de película futurista de Winterbottom.

Marc Jacobs y qué es sexy hoy


Cathy Horyn plantea hoy en New York Times que el último desfile de Marc Jacobs rompe la definición de " sexy" que ha dominado la moda, el cine, la música y por extensión, la calle en los últimos 20 años. Su crónica del desfile de Primavera-Verano 2008 es atrevida, interesante y bastante profunda aunque mencione a Victoria Beckham; quizás la postpostpostmodernidad pase por mezclar todo eso en el mismo artículo, o en el mismo post.

Lo cierto es que puede ser hora de revisar qué es sexy y qué no. Según Horyn, Jacobs es el encargado de hacerlo; el diseñador americano es un tipo muy listo, uno de los pocos (con Prada, Guesquière y...) que para mí hacen moda de verdad. Moda de esa que impone tendencias y siluetas, de esa que cuando surge no la entiendes (y te parece fea) porque va varios pasos por delante de tí, de esa que dices: "ni loca me voy a poner eso", y luego a veces, te lo pones *. Moda que pasa de moda, moda que tiene menos que ver con la ropa y más con la definición de las identidades y modos de vida.

Jacobs se atreve a decirnos que ya está bien de exaltar el cuerpo, que es hora de mostrar las reglas del juego. Así que nada de enseñar piel, es el momento de enseñar lo que cubre la piel de la forma más inmediata: la lencería. Pero no de convertirla en prenda exterior ni derevelarla a través de una grieta: no, hay que dejarla en su sitio, tal cual. Además, para contar qué es sexy, hay que hablar del proceso de vestirse tanto como el de desvestirse, hay que hablar de espejos y espejismos, de trampas y cebos, de lo que es y lo que parece. La suya no es una colección ni bonita ni fácil: es una colección de pasado mañana.

A Suzy Menkes no le ha gustado nada, de hecho dice que simboliza justo lo equivocado de la moda hoy. A mí, no sé, aún no lo sé.

Si me preguntan qué es sexy, caigo en respuestas de manual: unas sábanas limpias y blancas, la sensación del pelo después de bañarse en el mar, unos pies descalzos y cuidados, algunas películas, una piel suave, actores como Steve Mc Queen, un comentario afortunado, una sonrisa en condiciones, una noche de terraza en Miami, una broma a tiempo y de ida y vuelta, un hotel de día, las canciones de Gainsbourg, una conversación inteligente. Y, a veces, pienso que es sexy mostrar las reglas de juego, o al menos tierno. Creo de verdad en estas respuestas de manual.

Sin embargo, nunca me ocurriría decir que lo sexy tiene que ver con lo visto en el desfile de Jacobs. Pero es que estamos hablando de pasado mañana, y yo no se leer el futuro.

Ah! La puntualidad me parece muy sexy. Y el desfile comenzó dos horas tarde.

* Voy a abrir una colecta porque quiero los absurdos calcetines-calentadores de Prada. Dije que ni loca me los pondría, claro.

Miscelánea para la rentrée (II)



Alicia: Don't ever leave me.
Devlin: You'll never get rid of me again.
Alicia: Never tried to.

Vuelvo a ver "Encadenados" (Notorious), minutos después de comentar con B cómo ver películas clásicas requiere el mismo entrenamiento que leer novelas clásicas. Y de nuevo, pom, la magia del cine en mi habitación, sin esperarlo, como tantas cosas. Y, de nuevo, esas madres de Hitchcock, ese inmenso e inmortal Devlin-Cary Grant, esas escaleras, esas caras de enamorada de Alicia-Ingrid Bergman (el brillito en los ojos), esas llaves que van de una mano a otra, esos besos, ese miedo gozoso...

Confirmo que si me hiciera una casa, la haría de una sola planta, como el Pabellón Barcelona de Mies van der Rohe, donde iré el sábado, o algunas Case Study Houses.


No sé cómo encaja esto con mi fascinación por los rascacielos. ¿Unos lugares para ir y otros para vivir, unos para vivir siempre y otros para vivir temporadas? Y así siempre, con todo...

M y P me regalan el Lip Gloss de Kiehl´s, que era uno de los objetos de deseo para este otoño. Ya lo tengo y añade color y sabor (a mango, a uva, a cosas ricas) a la fórmula sagrada del Lip Balm. Otro objeto más para mi bolso.

Musée du Quai Branly: la vida de los otros.

Cada vez me gusta más Paris; la primera vez que fui me pareció una ciudad llena de explanadas, y a mí los espacios muy abiertos me agotan y me llenan de desasosiego. Pero poco a poco y como medio mundo sucumbí a sus encantos como si fuera una americana fascinada por todos los tics de la cultura europea.
De Paris me gusta casi todo, hasta que llueva tanto. Me gusta lo bien que visten los chicos (la silueta masculina es y se impone desde Paris), el pan, los puentes ( las ciudades sin puentes están cojitas), que la arquitectura sea tan armónica (ante las barbaridades que se ven por aquí me quedo conuniformidad ), el Sena y sus orillas, las chimeneas, el Hermès de Saint-Honoré, las perfumerías-perfumerías...Y cuanto más viajo más confirmo que las tiendas de Paris son fabulosas y que la moda está en el aire pero de verdad, no como título de un editorial de revista femenina.

De Paris me encantan sus museos; dejando a un lado los básicos, soy fan del Musée de la Mode, de L´Orangerie, desde el domingo, del Musée du Quai Branly. Se inauguró en verano de 2006 y se ocupa de las culturas no occidentales: Oceanía, Asia , Africa y America, lanza una miradita sobre los otros. Siempre quise verlo (porque yo soy consumidora avanzada en todo) pero me daba pereza; cargada de prejuicios, pensé que era puro edificio de Nouvely un puro ejercicio poscolonialista y al final, me inventaba una autoexcusa para no ir y me metía en Le Bon Marché, que no hay tarde que no enmiende.

Pero acabo de ir y me ha gustado muchísimo. Me gustan el edificio,y el muro de Patrick Blanc, discreto pero deslumbrante, pero, sobre todo, me ha gustado ir, entrar, tocar ( porque es muy sensorial), caminar...me ha gustado la visita desde la entrada laberíntica hasta el restaurante.

Como diría cualquiera hoy, me ha encantado la experiencia que promueve, completamente contemporánea, llena de sorpresas, de distintas sensaciones. Qué buen uso de la tecnología, del propio edificio y, claro, qué colección más extraordinaria.

Qué buena historia (subjetiva, por suerte y por supuesto) y qué bien contada.

Miscelánea para la rentrée (I)

Vuelvo después de mucho tiempo, lugares y cosas y bastante vacía de ideas propias. Por ello, recurro a las de mis amigos, grandes salvavidas.

E. me enseñó el otro día en el delicioso Astrud y Gaston este librito tan bonito: "The goddess guide" , tan leve y por tanto, tan necesario en determinados momentos.

P. me recomienda, entregados al universo de Jabugo y a los juegos de palabras, tres blogs que nos han hecho confirmar en voz alta que "somos muy de blogs" (y esto es una broma privada a la que tienen acceso 4 o 5 personas)

http://girlmeetsglamour.blogspot.com/

http://www.apartmenttherapy.com/ny/house-tours/

http://thepeakofchic.blogspot.com/

B. dice que me prestará el último libro de Julian Barnes, del que somos fans, Arthur y George. Nosotras leemos de forma paralela y somos muy de escritores anglosajones, urbanos, contemporáneos y que escriben libros como "Amor, etc". Qué titulazo, Mr Barnes. Y no somos nada de franceses cínicos. Nos ponen tristonas aunque sean muy lúcidos.

B me enseña cada dos o tres días cómo se debe escribir sobre estas cosas en su Con V de vOGUE

Y en la calle hace frío y es Agosto. Y esto no es el hemisferio Sur. La vida al revés.

Showroom cumple 3 años

Hoy hace tres años que comencé este blog. El primer post lo escribí a mano y luego lo copié; no sabía cuál iba a ser mi rutina, de qué iba a escribir, si alguien me iba a leer.

En ese primer post hablé de cómo se caen los mitos y hoy suscribo cada palabra. Sigue gustándome mucho "A bout de souffle" y sigo leyendo a Suzy Menkes, con devoción en el International Herald Tribune. Sigo demoliendo mitos y construyendo otros con una rapidez diabólica.

Pensé que Showroom iba a durar poco y lleva en pie tres años. Tres años inventando. Como estamos de cumpleaños, me acuerdo de una de mis frases top ten y ya que nadie va a regalarme nada (¿verdad?), me lo regalo yo y os lo regalo yo:

“Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas."

Y me acuerdo de las palabras de Cortázar, por puro hipertexto mental, porque sí, porque inventar turas, y creer en ellas, da sentido a la vida.

Two for the road: 40 Años

Hace 40 años que se rodó una de mis películas favoritas, Two for the Road, Dos en la carretera (Stanley Donen, 1967). Y no es una forma de hablar: está en mi top ten. Lededicarán homenajes, ciclos al director y las revistas de moda producirán editoriales recreando su estilo. No me hace falta nada eso, porque yo la recuerdo cada cierto tiempo y siempre me emociona.

Miras en IMDB y las palabras clave son Drama/Comedia/Romance/Marriage/Europe/Extramarital Affair/Love. Casi nada.Todo eso y todo orquestado por el inmenso Stanley Donen con su encanto, inteligencia, ligereza y gracia.

Cada día más descreída, repaso mentalmente la película y me dan ganas de aplaudir(y tampoco es una forma de hablar) su maravilloso equilibrio entre lucidez y romanticismo, tan difícil de encontrar en una película sobre el amor y sus mil caras.

Me gustan su música (de otro monstruo, Mancini) su retrato de las relaciones adultas, lo bien que recogió la herencia de la nouvelle vague y la mezcló con su estilo americano, lo divertida que es, lo nostálgica que es, lo guapa que está Audrey.

Me dan ganas de recorrer este verano el sur de Francia, de dejarme el pelo más largo y luego cortármelo (o al revés), de comer bocadillos en una cuneta, de sufrir mucho y luego disfrutar mucho (o al revés). Vive la vie!