Prada, prada, prada


Yo soy muy de releer, de rehacer, de retomar, de repetir y de repetirme, pero es que, a veces, es inevitable.
Vuelvo a Prada.¿Cómo no hacerlo? Leía esta mañana Con V de Vogue y no puedo estar más de acuerdo con Bob, lo que pasa es que no se escribirlo como él. En épocas de crisis los mediocres se retraen y los líderes se fortalecen. Y así, en medio del aburrido mar de la moda, dos veces al año, Prada me enamora aunque lo tiene todo para no hacerlo. El encaje es difícil y en mí queda muy Lorquiano. Sigue siendo ropa de chicas y para chicas; los chicos jamás entienden qué vemos en Prada y nos ven feas vestidas de Prada, exceptuando cuando llevamos zapatos de Prada, que entonces nos ven como diosas.
Entiendo a medias la colección y eso me encanta. En el desfile de anteayer de Milan demostró que está por encima de sus competidores (mínimos), de la moda (qué saturación), y de ella misma. Eso sí, hay que ser muy guapa para llevar esa ropa. O muy lista. O muy rica. O muy sexy.
Suelo sospechar de los jóvenes creadores ( excepto gloriosas excepciones como Guesquiere y Jacobs- y aquí me estoy repitiendo). Si fuera ministra de Cultura sería su cruz, pero suelo ver más riesgo siempre en los de más de 50. Cortázar nunca fue más joven y juguetón que cuando tenía 70 años y escribió "Los autonautas de la cosmopista". Y Miuccia es toda una señora ya, perfecta entre la locura y la cordura.
Yo de mayor quiero ser como Miuccia. Así de atrevida, de segura de sí misma, con mi diademita y mi falda.

cntrcrrnt dijo
hooola!!
pues la verdad es que si hay ese punto de vista de homre y muejr con prada.
un beso
22 Febrero 2008 | 09:35 PM