Situación 1: Has ido a cenar a un restaurante; no ha sido lo que esperabas y sales con esa tristeza inconfundible que proporcionan las comidas decepcionantes. Necesitas enderezar la noche, no puedes irte a dormir tan triste. Necesitas un buen postre.
Situación 2: No sabes qué te apetece, pero tienes claro que no es primero+segundo+postre+licor. Es más parecido a primero+postre, o a postre+licor (en caso de que en casa hayas picado queso y jamón). Necesitas un buen postre.
Situación 3: Sales del cine. De ver, por ejemplo, Ficción, Infiltrados, Scoop o La Reina y no puedes irte a casa así, quieres prolongar el placer del buen cine. Pero, ¿quién tiene ganas de una gran cena a las 12 de la noche? Aparte, ¿quién te la sirve en Madrid? ¿Dónde hay sitio? Necesitas un buen postre.
Sabemos lo que necesitamos: lugares donde tomar sólo un buen postre, y quizás beber algo ad hoc: un cocktail, un vino, un té, un café; el problema es que no sabemos dónde ir porque realmente no hay bares de postre.
Sí, lugares con barra y mesas, como cualquier bar, incuso sin mesas. Hay cafeterías (o cafés, que suena más afrancesado), hay bares de cocktails, hay VIPS y están nuestras propias cocinas. Queremos una mezcla de todo esto pero donde podamos ir por la noche sin sentirnos almas perdidas.
En España tenemos el Espai Sucre, pero los bares (con barra), aún hay que buscarlos fuera; algunos son Room for Dessert, Chikalicious, o Payard.
¿Algún emprendedor por ahí?