Ah, la cosmética...
Soy absolutamente pagana y creo en la cosmética como lo que es, una cuestión de fe. Creo en los productos y en lo que hay detrás y delante de ellos: detrás hay bastante ciencia y mucho marketing (adorable combinación de disciplinas) y delante hay mucha esperanza; en medio, en mi caso, mucho disfrute. Podría tener y mantener un blog sólo de cosmética (nadie lo diría al verme), igual que otro de hoteles y otro de exposiciones; puestos a pedir, podría tener otra vida en la que fuera escritora por encargo.
El caso es que hoy me apetece soltar alguna perla cosmética. Aquí van:
Que la moda se ha inspirado en el arte muchas veces (con suerte irregular) lo sabemos todos; ahora lo hace la cosmética. El aceite Shedonism, de Origins busca reproducir la sensación de la piel de las mujeres de Gauguin. No te lleva a Tahití pero es un producto estupendo. Me gustan los nombres de esta firma, es un talento saber nombrar.
El New York Times acaba de incorporara a sus páginas un crítico de perfumes, Chaldler Burr. Eso es diferenciación y eso es casi casi poesía
Dermalogica: volveremos a ello porque lo merecen. Qué marca...
En febrero abre Aveda en Madrid. De todos sus productos me quedo con...todos. Incluido el té: delicioso.
Por mucho que hordas de consumidores mueran por la cosmetica natural pura, yo soy partidaria de los componentes químicos; a mí, alguien con una bata blanca que mira una probeta me inspira confianza. No encontré ninguno en Marruecos y me compré una hidratante de aceite de Argan. Las venden en cualquier rincón, son feas como demonios pero me gustan.
Las farmacias son el nuevo Sephora Con la asimilación y el despliegue de la parafarmacia, es posible pasar horas escrutando estanterías y pidiendo pruebas: La Roche-Posey, Apivita, Avène....son sólo algunas de las firmas que nos animan a ampliar el circuito de compras.
Las texturas, esa palabra de moda. La gastronomía y la cosmética están bajo su influjo: encontramos velos, mousses, perlas, toallas, cápsulas...¿Dónde queda la crema, ancianita y superada ya? Adriá y Estée Lauder, primos hermanos
Bego dijo
Una vez entrevisté a un dermatólogo y me aseguró que las cremas no sirven absolutamente para nada ya que no penetran más allá de la superficie. Además, según dijo, lo mismo daba una Nivea de 10 euros que una crema sofisticada de 100€. A pesar de todo, me encantan las cremas de Estée Lauder y no se si será el efecto placebo, pero parece que la piel rejuvenece. Ah¡ También me dijo que era mucho mejor ejercitar los músculos del rostro con gimnasia que anularlos con botox...
28 Octubre 2006 | 02:22 PM