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4 Agosto 2006

Padres: hay vida más allá de los potitos


Y del puré. Porque, a ver: ¿hay algún segmento del mercado que haya evolucionado menos que la comida para bebés? Nosotros comimos puré de verduras, papilla de frutas y potitos. Nuestros primos pequeños comían puré de verduras, papilla de fruta y potitos. Los bebés de nuestra generación comen puré de verduras, papilla de frutas y potito. Si pudiéramos hablar a la edad en que comemos ese variado menú diríamos: "vaya rollo". Como no podemos, los padres no se dan por aludidos y siguen con su "fixed menu" año tras año, siglo tras siglo.
Pero los días de este repertorio están contados. Empresas americanas como Evie´s Organic edibles, Homemade Baby y Plum Organics han nacido para alegrar el paladar de los bebés y los niños. Su filosofía es tan sencilla como potente: comida sabrosa, natural, sana, variada (repito: variada), bien envasada y repartida a domicilio.
La idea de base es introducir a los pequeños en el goce de comer, de saborear. Por supuesto, quienes deben tener asimilado este tipo de disfrute son los padres; ellos tienen que querer trasmitírselo a los niños. De lo contrario, tendrán ocho años y sólo comerán patatas fritas y macarrones.
Estos nuevos productos hay que pagarlos, y aquí es donde pueden aparecer comentarios diciendo que es un gasto innnecesario cuando los potitos y los purés proporcionan nutrientes suficientes a precio más razonable. Y que si introducimos a los niños en esta dinámica terminarán queriendo esferificaciones, espumas y gelatinas para el recreo del colegio. Y bla bla.
No, no y no.
Defiendo que los niños se inicien pronto en el placer de comer, defiendo que los padres gasten el dinero en lo que les apetezca. Y defiendo los purés, potitos y papillas que tan bien me han criado y tan hermosa me han hecho. Yo defiendo todo lo honesto.
Sobre todo, defiendo el disfrute de los mil sabores, las mil películas, las mil ciudades, los mil canciones, los mil perfumes que nos regala el mundo, a cualquier edad. Y de todos. Sin renuncias. Soy así de ambiciosa y hoy, que comienzo mis vacaciones, más.

Via New York Times

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10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

roberto

roberto dijo

Me encanta, me ilusiona ¡¡¡¡¡ME APETECEN!!!!!.

Roberto

4 Agosto 2006 | 07:30 PM

Yeray

Yeray dijo

Pues yo tengo 7 meses y de momento no me gustan mucho los potitos, voy probando distintas marcas pero de momento....me como los que hace mi mami. Los que menos me gustan de todo los de frutas buaggg y los de pollo aún aún me como algunas cuharaditas.
un beso
Yeray (7m1s6d)

5 Agosto 2006 | 11:53 AM

Paya

Paya dijo

Pues el potito de pollo con arroz estaba buenisimo....

6 Agosto 2006 | 11:26 PM

ignacio

ignacio dijo

Pues yo creo que lo que encontramos aquí es de nuevo una importante dosis de marketing.
Estoy totalmente de acuerdo en el hecho de que la alimentación infantil tiende a ser casi tan aburrida como el armario de un presentador de telediarios pero la culpa de esto es sólo de los padres.
Creo que la dieta mediterránea es estupenda y accesible para los más pequeños casi desde el momento del destete. Eso sí, requiere de una importante dosis de predisposición de los padres, entrega y paciencia, mucha paciencia para introducir a nuestros hijos y educarles en el disfrute del paladar con las premisas de la variedad y la calidad.
Siempre es mucho más fácil comprar un potito o echar en la olla el pollo el arroz y la zanahoria; o sacar unas galletas cuando el niño escupe la fruta la primera vez. El paladar se educa como el oído o la vista pero necesita a un papá enfrente del pupilo.
Si se dispone de esa dosis de paciencia, nuestros niños, desde los 6 meses, tienen acceso a una variedad tremenda de pescados, hortalizas, verduras, carnes, ....
Con un poco de imaginación también se puede presentar de distintas formas y con distintas texturas.
Permitidme ahora que presuma un poquito:
Tengo un niño de 7 años y una niña de 3. Celebran la presencia de un plato de judías verdes, una crema de calabacines, un lenguado a la plancha, la comida mejicana, el sashimi, una hamburguesa del burger king, el ketchup, la crema de espinacas, las manzanas, unas pencas de acelga, ....
Requiere su esfuerzo, pero desde que sus estómagos podían asimilarlo, sus boquitas no han dejado de probar. Tenemos en España una huerta estupenda y casi la obligación de ofrecerla en herencia. MI amigo Jorge me ha enseñado a no desconfiar de los botecitos de comida preparada pero no le van a aportar mucha más variedad a la dieta de mis niños
Besitos a todos

7 Agosto 2006 | 06:04 PM

Al

Al dijo

mujer, muy interesante para quien se lo pueda permitir, aunque en relación a tu declaración "Yo defiendo todo lo honesto", sumado a "Soy así de ambiciosa", mi perplejidad no tiene fin:

este artículo parece un modo encubierto de insinuarle al mundo -o a alguien 'especial'- bien que estás en estado de "buena esperanza", bien que intenciones no te faltan, dándote las vacaciones no sólo del blog sino de las anticonceptivas.
Cuidadín que todos los hijos no vienen con un pan bajo el brazo, y mucho menos con un potito 'trendy' y pañales de Prada de serie.

15 Agosto 2006 | 03:19 PM

Dunkelheit

Dunkelheit dijo

¡Qué pocholada tan distinguida!

19 Agosto 2006 | 11:28 PM

gerina

gerina dijo

Estoy de acuerdo con Ignacio, mis hijos son mas mayores, pero les paso ( y les pasa) lo mismo. No es malo consumir algun potito de vez en cuando, pero acostumbrar sus paladares a los sabores de casa, es la major manera de prepararles para que sean "todo terreno". Los papas y las mamas son los encargados de hacerlo igual que les enseñamos a dejar los pañales, pedir las cosas por favor, atarse los cordones, usar condones o sonarse la nariz.
Y los americanos no so los mas apropiados para enseñarnos a los europeos cocina infantil.

21 Agosto 2006 | 09:14 AM

siona

siona dijo

y digo yo, ¿de que son estos "potitos" nuevos? de lasaña, huevos con jamón, sopa de fideos?
bss
SIONA

21 Agosto 2006 | 09:53 AM

Orges

Orges dijo

La verdad es que no parece claro que la percepción que tienen de los sabores y aromas los niños pequeños es diferente a la que tienen cuando son adultos. Por ejemplo, los niños soportan niveles de sabor dulce mucho mayores de los que podemos soportar los adultos ("cualquier generalización es mala, incluido esta"). Por otra aprte, parece que son muy sensibles a sabores amargos. Pero lo que resulta imposible es saber lo que les va a gustar basándose en el gusto de una persona adulta. Yo creo que donde hay que hacer hincapié y esfuerzo en diversificar texturas, aromas y sabores (y colores) es un poco después de la etapa "potitos". Pero en gustos...

Gracias ignacio, pero haces mal en fiarte de mi. De nadie.

7 Septiembre 2006 | 10:30 AM

Orges

Orges dijo

Comentario adicional.... y conflictivo (tal vez):

http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060618/prensa/noti...

Me uno a los comentarios sobre lo natural y lo orgánico de Pilar Carbonero (Catedrática de Bioqúimca Y Biología Molecualr de la Univ. Politácnica de MAdrid: http://www.real-academia-de-ingenieria.org/miembros/academicos/nu...)

12 Septiembre 2006 | 09:28 AM

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