Llevo poco tiempo escribiendo este blog y ya me cito a mí misma. Hace un año escribía sobre los Golden Globes y contaba que es mi entrega de premios favorita de cualquier campo y en cualquier país. También un ejemplo más de la maestría de Hollywood a la hora de comunicar su filosofía y sus productos.
Hoy volvería a escribir lo mismo, confirmado por las fotografías que publican casi todos los medios, en las que se ven a actores y directores pletóricos, felices de ser quienes son, desendo gritar lo que gritó Julia Roberts cuando le dieron el Oscar hace unos años, deseando lanzar a los cuatro vientos ese gran statement: " I love my life!!!!!".
Volvamos a la copia (a la auto copia); no me preocupa demasiado copiarme porque he visto que todas las actrices y actores que anteanoche disfrutaban en Los Angeles de su papel en la vida también lo hacen.
Hollywood adora la autorreferencialidad. Las estrellas la cultivan con cuidado. ¿Para qué quiere cambiar Sara Jessica Parker su imagen de faldas vaporosas, su amor por los moños, a su marido? Funciona tal cual está.
Incluso una estrella en supuesto crecimiento como Scarlett Johannsen, (oh, ese animal cinematográfico), saber hacerse referencia a sí misma, a la propia celebración de su femineidad que tiene encandilada a medio mundo.
Hollywood adora las biografías ( Capote, Johnny Cash), revivir el cine político de los 70, recatar a sus mitos ( Geena Davis, Pia Zadora), vestir como en la época dorada ( palabras de honor, drapeados), hacer bromas privadas, saludarse a sí misma con genuflexiones y beso en la mano, como el de Ang Lee a Clint Eastwood.
Las chicas llevan vintage, otra afirmación de la tendencia. El futuro es ayer más hoy.
Por todo esto, hoy elogio la auto cita. Y la celebro en este post.