El verbo alquilar es uno de mis favoritos: implica disfrute sin excesivos sacrificios. Alquilo mi casa, alquilo coche cuando lo necesito y no alquilo la escasa tecnología que tengo porque desconozco los canales adecuados para hacerlo.
Por supuesto, alquilaría la ropa si pudiera. No tengo ningún afán de posesión con lo material, sólo quiero atesorar experiencias y recuerdos. Viviría de alquiler, o de prestado. Justo como una estrella de Hollywood.
Leo en el International Herald Tribune que los alquiladores vocacionales estamos de enhorabuena. Existen tiendas que alquilan ropa; no hablo de disfraces de Mickey Mouse, vestidos de novia ni smokings: hablo de prendas de vestir y accesorios para ir a una fiesta o incluso a trabajar, por días o por temporadas.
Los motivos: las modas nacen y mueren sin dar tiempo a consumirlas, generando ansiedasd, la vida social está llena de pequeñas acciones que hay que vestir, el consumidor cada vez es más avispado y más exigente. ¿Por qué comprar determinadas cosas?
Subrayo la palabra determinadas. No es que no me guste poseer, es que no quiero poseer cualquier cosa. El tiempo y el espacio son limitados: quiero llenarlos con aquello que lo merece.
Las tiendas One Night Stand, en Londres y Quidam de Revel, en Paris son precursoras de esta tendencia. Ni se esconden ni ofrecen mercancía digna del Ejército de Salvación. Emprendedores españoles: os estoy poniendo en bandeja el primer gran nicho de mercado del 2006
Entre estas iniciativas destaca la conocida Bag Borrow or Steal. Este website alquila bolsos de primeras firmas. Rectifico, el consumidor no alquila, toma prestado. Esta distinción es necesaria porque dota al servicio de una cierta elegancia. Por una cantidad mensual tienes a tu disposición, por ejemplo, un bolso de Hogan y uno de Fendi y uno de Coach. Todos. Ahora planean lanzar un website de joyas.
la misma idea está en la base de From Bags to Riches, aunque en esta ocasión no exigen un pago al mes. Simplemente, selecciona un bolso, pídelo prestado, paga y lúcelo. Cuando te canses, lo empaquetas y lo devuelves.
No quiero disuadir a nadie si quiere regalarme the ultimate handbag. Hay cosas que sí quiero ( y necesito) poseer. Y ¡ ay de quien se atreva a pedírmelas prestadas!