"Nowhere else in the world is the divorce between man and nature so complete."
Henry Miller
Yo puedo pensar algo, pero hasta que no le leo impreso y, a ser posible escrito por otros, no lo doy por válido.
Siempre he pesando que cuanto más lujosa es una tienda más frío hace en ella en verano y más calor en invierno. El Corte Inglés siempre ha desafiado esta idea manteniendo una temperatura casi perfecta en cualquier época del año.
Pues hoy leo en el New York Times la confirmación de mi teoría. Varios redactores se han dedicado, termómetro digital en mano, a recorrer diferentes tipos de tienda en varias zonas de Manhattan para medir su temperatura. ¿Conclusiones? El aire acondicionado es un símbolo de estatus. Bergdorf Goodman, ese gran paraíso, está más frío que tiendas de distribución masiva como Old Navy, y hasta más frío que Bloomingdale´s.
Henry Miller lo expresó mejor que yo, pero es cierto que no hay mejor época para usar ropa de verano que el invierno neoyorquino, ni mayor locura que vestir como si hiciera 40 º cuando los hace. La calefacción y los aires acondicionados son tan potentes y tan radicales que hasta Giuliani tuvo que pronunciarse al respecto.
Hoy, los directores de tiendas argumentan que cuanto más tiempo pasan los clientes en sus tiendas más posibilidades hay de que compren; por ello enfrían los espacios en verano. Sin embargo, lo hacen tanto que disuaden a los posibles clientes de hacerlo. Lo cierto es que muchas veces, como dice el artículo y yo siempre he pensado, adaptan la temperatura más a los que trabajan en las tiendas que a los que entran a comprar en ellas; algo, por otra parte, legítimo.
La solución: compra on line.
O mejor La solución: un bolso grande donde llevar un chal en verano y donde guardarlo en invierno.