Hace poco escribí, entre lágrimas, que cerraban o mejor, reestructuraban, el Hotel Plaza. Lo ha comprado una inmobiliaria para construir apartamentos que mantengan parte del espíritu del hotel aunque para propietarios en lugar de para huéspedes. No es un hecho aislado, tampoco una moda masiva, de cualquier forma es una tendencia que reseña Trendwatching y que poco a poco, se está extendiendo por USA y Europa.
La fórmula es la siguiente: el propietario de un apartamento en uno de estos complejos (que pueden ser auténticos exhoteles o edificios de nueva construcción) tiene a su disposición todos los servicios, mimos y ventajas de un hotel de lujo. Pero para toda la vida. Se mezclan dos formatos: hotel y casa.
Se trata tanto de perpetuar la idea de vacaciones eternas como de vivir rodeado de símbolos de estatus como spas, restaurantes a tiro de ascensor, paseadores de perros, gimnasio, servicio de habitaciones,etc.
Mas allá de las anécdotas de tener un mayordomo o un personal shopper cerca, esta tendencia habla del deseo de vivir con comodidad, de inventar nuevos conceptos al servicio del placer.
Es fácil acusar a estos edificios de vida artificial y de burbuja. Pero, en el fondo, a todos nos gusta oir toc toc y a alguien diciendo tras la puerta: "Servicio de habitaciones".
Algunos ejemplos: Fontainebleau (Miami), Mandarin Oriental (Nueva York),The Knightsbridge y 47 Park Street (Londres)y Beisheim Center (Berlin).