Escucho una canción de Cole Porter mientras veo imágenes de India Mahdavi y veo que la modernidad, sea del momento que sea, pasa por eso: por saber mirar lo mismo que ven los demás con otros ojos. Casi siempre mas limpios.
Cole Porter escribió y cantó (como otros muchos millones al amor) pero lo hizo de una forma a la vez, tan sencilla y tan sofisticada, que yo sigo aquí, como una tonta emocionándome con sus canciones un domingo cualquiera.
India Mahdavi hace lo mismo pero, en lugar de con música, con espacios. Me sirven los mismas ideas para ambos.
"So in love" y el Hotel Townhouse de Miami son vitales, bonitos, ligeros. Ambos, tan lejanos en el tiempo, son elegantes y sexys (esa palabra tan sobada)y no necesitan pirotecnias.
El showroom parisino de esta diseñadora muestra que conoce bien los materiales y su vocabulario, que maneja son soltura y sin mayúsculas los referentes; justo como hacía Porter en "Begin the Beguine". Los trabajos de Cole Porter e India Mahdavi se adaptan sin sumisión (pero con suavidad) a sus clientes, sean ellos mismos u otros.
En Nueva York hay clubs más asombrosas que el APT, en Inglaterra hay mansiones más deslumbrantes que The Peacock at Rosley y en México hoteles más exóticos que el Condesa DF. Hay canciones más inolvidables que "True Love", claro. Pero en todos los casos, se trata de piezas tan bien orquestadas, que manejan códigos tan universales, tan inmediatas y que huyen con tanta intención de la gravedad, que me alegran los domingos.