mesa IkeaIkea desembarcó en Sevilla con toda su artillería hace unos meses. Junto con la Expo 92 creo que han sido las dos grandes revoluciones estéticas que ha sufrido la ciudad en muchas décadas.

La primera educó en temas audiovisuales, arquitectónicos, de puertas para afuera, digamos. Ikea lo hace de puertas para adentro con su filosofía de funcionalidad, parqué, luces indirectas, y vive lo mejor que puedas donde puedas.

Ikea ha sido un éxito tremendo y está alterando unas casas que, en principio, no están concebidas para pasar mucho tiempo dentro de ellas. Es divertido oir pronunciar los nombres suecos con acento andaluz.

Sin embargo, Ikea no puede ni podrá con elemento consustancial a la cultura autóctona: la mesa camilla. Mucho estante Lack, mucho sofá Klippan y mucha vela pero con la mesa camilla (su falda y su brasero) no pueden. Es una cuestión tanto de hábitos sociales como de climatización; y aquí apenas hay distinción de públicos: sencillamente, la mesa baja de centro no tiene sentido. No todas las directrices enviadas por Ikea of Sweden son acogidas por el p'ublico: al menos hay una que no. ¿La única?

Por eso, cuando leo que las casas tienden a ser iguales y globales y uniformes, me río por dentro.