VogueUSAEs una pena (y un síntoma) que las revistas españolas de moda tengan que regalar sandalias, bolsos y caftanes para vender. Se que es tramposo comparar con un país que lleva décadas de ventaja en este tema, pero no puedo evitar hacerlo.
El Vogue USA es un buen modelo de revista autosuficiente y con confianza. Dota de interés a lo que, en principio, no lo tiene y reafirma el interés de lo que, en principio, sí lo tiene.
En el número de agosto, "The Age Issue" , hay ejemplos de los dos polos (y los mezclo): una entrevista a las hijas de Bush, una reportaje sobre cómo tres viudas intentar superar la pérdida de sus maridos, una entrevista a Miuccia Prada, otra sobre el vestidor de Stella Mc Cartney, un reportaje sobre las mujeres del clan Presley, otro de la familia Agassi-Graff, la crónica habitual de André Leon Talley, un artículo sobre las máquinas de helados, otro sobre cómo vestir en cada edad y así hasta 300 páginas repletas de información y entretenimiento.
Todo ello animado con fotografías de Irving Penn, Annie Leibovitz, Patrick Demarchelier o Steven Meisel. Las modelos de los reportajes son del calibre de Nadja Audermnan, Marisa Berenson o Daria Werbowy; la moda está por todas partes aunque los editoriales ocupen el espacio justo. El lenguaje es inspirador, creativo, atrevido. Tardas HORAS en leerlo.
Repito que es injusto comparar y que mientras sigan regalando cremas y caftanes yo seguiré comprando las revistas españolas, pero sabiendo que juegan en ligas distintas.
Vogue USA (como otras cuantas revistas de moda) se sostiene sola, no necesita reclamos. Ni agrede, ni epata, ni te hace sentir una provinciana, porque nadie ante uan foto de Irving Penn puede serlo.
Además, en este número hay un precioso editorial de moda de Tim Walker retratando el granny-chic o cómo este invierno vamos a ir todas las chicas vestidas de abuelitas. Estoy deseando que empiece a hacer frío.