Viajes inusuales y mentales
Los viajes son una de las piedras angulares del egoconsumo. Descartada la moda por su tono repetitivo (aunque sea dentro de la originalidad ), el consumidor acude a nuevos campos para expresarse como el ámbito privado (iluminación, muebles, etc), la gastronomía y el lugar de vacaciones.
LLega el verano, y de la misma forma que las celebrities buscan el bolso "it", se busca el viaje "it". Reconozco que, aunque no me gusta lo excéntrico por lo excéntrico, sí me rebelo ante décadas de oferta estática, de viajes impuestos por personas a los que ni conozco ni me conocen. Disfruto aprovechando las posibilidades, infinitas, de mis viajes de alta costura, entendida como una técnica que ciñe el producto a las formas de mi cuerpo y de mi vida.
Llega el verano, repito, y yo viajo cada día. Cada día navego para encontrar ese lugar que encaja en mi vida, mi presupuesto, mi tiempo y mi ánimo. De todos los viajes que pienso sólo se realizará uno, pero no me importa: los otros también existen.
Esta tarde, por ejemplo, he estado en Lituania, en Curonian Spit, un Sahara en el norte de Europa entr el mar Báltico y un lago azul. Me acabo de dar cuenta de que el lago es uno de los accidentes geográficos que menos he cultivado, con lo que me gusta!
En un rato, he visto cómo llegar a Palanga, estoy ya dudando entre dos hoteles, el Palanga o el Du Broliai, he pensado una ruta y he tanteado precios de vuelos. Y esto lo hago casi cada día. Podria escribir un post diario a cuenta de mis viajes mentales, que no irreales. A este paso me recorro el mundo entero.
A mi ayuda acuden sites como Unusual hotels of the world o Black Tomato.
Soy la consumidora del siglo XXI, o XXII. Empresas de estudios de mercado, analizadme: si me conociérais, os frotaríais las manos.